jueves, 28 de noviembre de 2013

MENTIRAS Y PSICOTERÁPIA

Hola amigos,

Como todos sabéis en el primer artículo de Noviembre os hablé de mi decisión de asistir a un tratamiento de psicoterápia. Hoy ha sido el primer día.

Nada más llegar, para ver si estoy listo y como los alcohólicos somos unos mentirosos, me han hecho las preguntas pertinentes:

-¿Como estás?
-¿Cuanto hace qué no bebes?
-¿Trabajas?
-¿Qué tal en casa?
-¿Quieres hacer una prueba?

Esta última pregunta es la que no me esperaba. La prueba, era un examen de orina.

Y claro, uno no puede evitar sentirse dolido. Me explico, yo he ido voluntariamente para saber más de mi mismo. Al Centro de Assitencia Sanitaria que voy (es así como le llaman), van todo tipo de personas, casi todos por drogadicción y desintoxicación, muchos van a hacer muestras de orina para no entrar en la cárcel . Cuando das la muestra, lo haces en un cuarto sin puertas y con espejos, encima tienes de fondo la conversación de la gente que lo habita (el cuarto), y es entonces cuando uno se pregunta:

-¿Qué pinto yo aquí?

El caso es que a mi no me van a  creer por mi cara bonita. He hecho la prueba y punto.

Pero pensando más detenidamente, he pensado que lo tienen que hacer, por que los alcohólicos somos unos mentirosos.

Así que familiares, nunca os creáis a vuestro alcohólico. Estoy hablando ya de casos graves en los que el paciente tiene que beber si o sí y esconderse al mismo tiempo para no provocar la ira de sus seres queridos, pues sabe que no puede beber y sin embargo no lo logra, sigue bebiendo.

Cuando en casa ya hay discusiones por la bebida es cuando empezaran todo tipo de mentiras. Por ejemplo, no le pregunte nunca la cantidad que ha bebido, por que no le va a decir la verdad y a estas alturas ya no tiene importancia el número de copas ingerido si no  el problema que tenemos instaurado  en casa.

Frases tipo: de yo lo dejo cuando quiera, voy a beber menos, yo controlo, hoy no he bebido, me he bebido una sin alcohol, son más mentiras que decimos.

Él paciente los ve a usted como sus enemigos, pues son los únicos que no le dejan beber, no quiere herirlos, ni hacerles daño, solo saciar lo que su cuerpo y mente en ese momento le está  pidiendo y hará lo que sea con tal de conseguir su objetivo: Beber.

Cuando realmente no beba, no harán falta las preguntas por que salta a la vista cuando su paciente va ebrío.

Recuerde que al paciente hay que hablarle cuando esté en estado sobrio y con otras estrategias que antes no han funcionado.

Este artículo se me ha ocurrido por que para volver a recuperar el crédito médico no basta con decir, hay que tener pruebas por que ellos no se creen a ni uno. Fijaros si somos mentirosos.

Siempre vuestro,

Jose Placeres






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