domingo, 9 de junio de 2013

Para alcohólicos en reciente rehabilitación.

Hola amigos,

Domingo sí, y escribiendo, he sentido la necesidad de hacerlo.

Hará cuestión de 2 años, en una de  mis discusiones  con mi pareja, había pasado el domingo en casa de mis padres. Sobrio. De mono y comiéndome la cabeza de por qué la había vuelto a cagar. Por ese entonces aún me preocupaba  si hacía daño a los que quería. No había tocado el fondo aún de "me da todo igual".

Yo habitualmente no lloro,  pero una buena película y la soledad son mis mejores aliados para que fluya ese líquido salado por  mi rostro. Y eso pasó ese día, viendo la película amar peligrosamente.

¿La habéis visto? Os la recomiendo. Sentimientos al límite de nuestra capacidad camaleonica para adaptarnos a todo, por duro que sea. A menos que nos abandonemos a nuestra muerte, a menos que nos rindamos.

Hoy, la están haciendo nuevamente. Hoy mis problemas son otros. Hoy no me preocupo por si he hecho daño, por si bebí demasiado, por si me volvían a perdonar los míos, por si me perdonaba yo definitivamente.

Hoy lucho. Hoy me vuelvo a preocupar por subsistir en medio de esta crisis moral y económica que arrastramos todos, haciendo y disfrutando de una vida normal, problemática, como todos, pero problemas más reales de una vida capitalista.

Y hoy me doy cuenta de que olvidamos. Olvidamos las etapas que vamos pasando, olvidamos el sufrimiento.  Cambiamos los problemas por otros. No nos felicitamos por lo superado. No logramos el aprendizaje total y absoluto. Somos camaleonicos y destructivos. Nuestra mente es nuestra peor enemiga.

Creo que estoy explicando todo esto porque si que está bien mirar al pasado, pero no para recordar lo que pasamos, ni para castigarnos en aquello que hicimos, ni para reprocharnos nada entre todos nuestros seres queridos, tenemos que mirar para ver el sufrimiento que pasamos y felicitarnos por lo que hemos logrado.
¿Cambiarías aquellos días por estos?¿ Aquel sufrimiento por esta realidad de ahora? ¿aparentemente más dura?

Yo no. Yo quiero recordar, para evitar. Evitar volver jamás.

Recordar el dolor positivamente. Aquel dolor, no aquella situación, ni por que lo hicimos. Solo el dolor, nada más. No las situaciones ni lamentarse por lo que pasó. Ya pasó.

Mirar a vuestro alrededor, algunos habréis perdido parte de lo que amabais.Seguramente tenéis otras cosas que no teníais. Otros, veréis que aun están. Que no se han ido. Que siguen a vuestro lado a pesar de todo. Por duro que esté siendo este camino hacía la libertad en su más amplio sentido, recordar el dolor. Disfrutar de este sufrimiento distinto. Disfrutar y agradecer la bendición de estar con los vuestros cada día.

Probablemente, de aquí unos años volveré a coincidir con esta película. Seguramente os estaré escribiendo otro tipo de exterioridades, hasta entonces, voy a ver si devuelvo este dolor a los que siguen a mi lado. Amándolos peligrosamente. Otro tipo de dolor que les debemos. Amarlos hasta el fin de nuestros días. No por devolución. Directamente del corazón.

Hablo de ese dolor, amarlos. Amar la dificultad de preparar el futuro, pero viviendo el presente. y cuando tengáis días bajos, recordar el dolor. El motivo por el que jamás debemos volver.

Vale la pena, seguimos teniendo una cita en la cima todos. Nos la merecemos. La vida nos da oportunidades con cada día.

Nos lo debemos y se lo debemos.

Escrito para días negros de alcoholismo. Escritos del aprendizaje al reconocimiento de signos que nos indican que no dejemos que nuestra mente se vaya por otros lados. Escritos de amor.

Escrito para días bajos.

No es que yo tenga hoy un día bajo. Os dije que por poco dejo que me ganen mis demonios. He reconocido los síntomas. Los he querido compartir con vosotros. Espero que os motive en días malos anímicos, pues este escrito es para alcohólicos en recuperación. Aprendizaje constante de uno mismo.

Lo ha escrito mi alma.

Amar peligrosamente

Jose Placeres

P.D: Gracias por ser uno de los motivos de que siga en la tierra constantemente Princesa

No hay comentarios:

Publicar un comentario